1. Seca los 300 g de gambas con papel de cocina. Importante: nunca las laves, o quedarán aguadas.
2. Sazona las gambas con 1 cucharadita de sal y 1 cucharadita de pimienta en un bol. Mézclalas bien para que estén sazonadas de forma uniforme.
3. Pela los 4 dientes de ajo y pícalos finamente. Asegúrate de que los trozos sean pequeños para un sabor uniforme.
4. Despepita el chile y pícalo también finamente. Ten cuidado con las manos para evitar quemaduras.
5. Mezcla el ajo picado, el chile, 2 cucharadas de aceite de oliva y 1 cucharada de zumo de limón en un bol pequeño. Remueve hasta obtener una pasta homogénea.
6. Añade la pasta de ajo y chile a las gambas y mézclalo todo bien. Cada gamba debe estar bien cubierta con el adobo.
7. Deja marinar las gambas a temperatura ambiente durante 10 minutos. Así el sabor penetra mejor en la carne.
8. Precalienta la freidora de aire a 180 °C. Esto tarda unos 3 minutos, hasta que el aparato alcance la temperatura deseada.
9. Coloca las gambas marinadas en la cesta de la freidora. Distribúyelas en una sola capa para que el aire circule.
10. Fríe las gambas a 180 °C durante 4 minutos. La superficie empezará a dorarse y el ajo olerá delicioso.
11. Agita la cesta con fuerza para dar la vuelta a las gambas. Así todos los lados quedarán crujientes y no solo uno.
12. Fríe las gambas durante otros 3 o 4 minutos. Están listas cuando son de color rosa firme y se doblan fácilmente.
13. Saca la cesta y deja reposar las gambas durante 2 minutos. Así se distribuye el jugo uniformemente en la carne.
14. Sirve las gambas en platos. El plato está perfecto si los bordes están ligeramente crujientes y la carne jugosa.
Nutrición por ración
kcal: 220
Protein: 20 g · Fett/Fat: 10 g · Carbs: 15 g
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